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Historia Personal - Dulce Alejandra

Hola, ¿Qué tal?

Mi nombre es Dulce Alejandra Arellano Núñez, nací el 17 de Septiembre de 1988 en La Paz, Baja California Sur, soy la menor de tres hijos, nací con AOC2 (Albinismo Oculocutáneo Tipo 2). Al cumplir mis primeros dos años de vida mi familia se mudó de mi lugar natal a Mazatlán, Sinaloa, es un bello sitio pero algo pequeño, por lo que es escaso el conocimiento del Albinismo; siendo así imaginarán como ha sido mi vida hasta ahora, siendo diferente de la gente a mi alrededor, me hacía muy difícil conocer amigos, al tener fotofobia y una piel delicada al sol y calor me impedía jugar, sin embargo, a pesar de las consecuencias, me decidía a hacerlo y hasta trepar árboles como los demás niños. Afortunadamente, el resto de mi familia (Además de mis padres y hermanos),  me aceptaron y respetaron mi condición, tratándome como todos.

No obstante, mis años más difíciles fueron durante todas las etapas escolares (especialmente secundaria y la universidad). No era nada fácil desenvolverse luciendo diferente, las deficiencias visuales lo hacían aun peor convirtiéndome en muchas ocasiones en blanco del famoso “Bullying” siendo así relegada, incluso por profesores. Lo más común era ser duramente discriminada y juzgada sin siquiera tratar conmigo, convirtiéndome de esta manera en una persona seria, de pocos amigos, con problemas de seguridad y autoestimasiendo dificil para el conocer gente nuevatemiendo que se repitiera ese ciclo que  que todos hemos pasado aquí.

Siempre deseé ser enfermera, desde que recuerdo siempre tuve la sensación de que mi objetivo era cuidar, ayudar, proteger. Sabía que mi lugar estaba con aquellas personas que decidieran sacrificar una parte su vida en pro del necesitado. Si fuera necesario, ser ese “alguien” que influenciara a las personas a cambiar su vida para bien. Siempre tuve la idea de contribuir a una causa noble que aporte algo (aunque sea un poco) al mundo para ser un mejor lugar, así que decidí estudiar enfermería. El primer año estuvo muy bien, pero al final del mismo dos profesoras hicieron hasta lo imposible por hacerme desertar por mis problemas visuales, incluso pusieron a casi  todo mi salón en mi contra salvo mis amigos, decían cosas desagradables a cerca de las personas que nacen diferentes (por problemas congénitos) en mi presencia, además de buscar cada oportunidad de intimidarme; en fin, fue más fuerte mi deseo de terminar mi carrera que sus “medidas de persuasión”. Terminé la carrera, gracias a Dios, amigos y mi familia, sobre todo a mi mamá, que desde un principio a pesar de los pronósticos de los doctores me sacó adelante convirtiéndome en lo que soy ahora, pero he tenido que descubrir el lado oscuro de mi profesión llegando a la conclusión de que no podré ayudar las personas como realmente puedo y quiero, me sumí en una profunda depresión y duelo pues había creído que esta era mi vocación. Ahora comprendo que todo tiene un porqué y tal vez toda esta mala época tenía que pasar para crecer y llegar a algo mejor. Si fui fuerte para terminar, lo seré aun más para comenzar de nuevo y jamás repetir mis errores.

Debo señalar que pese a todo, he luchado por lo que deseo y amo, aún continuo persiguiendo mi vocación pues como todos, soy una persona con mucho que ofrecer; al escuchar  “La ausencia o carencia de un sentido fortalece al resto” hay que tomarlo en serio, pues si bien tengo problemas visuales, el resto se ve agudizado tal como: oído y olfato, y ¿Por qué no? la intuición... convirtiéndonos en personas muy analíticas y acertivas con una curiosidad natural que nos impulsa a explorar, conocer y aprender cosas que la mayoría no.

Por último debo confesar que llevé mucho tiempo no estando contenta con lo que soy (nunca llegué a negar quien soy, pues comprendo que eso no hace más que empeorar la situación) pero muchas veces he añorado el tener una vista o quizá apariencia “normal”, sin darme cuenta de las virtudes y defectos que tengo gracias a ello. Y poniendo todo en una balanza me di cuenta que gracias a todo lo vivido, las personas que entraron, se fueron y se quedaron en mi vida, pude ver que desarrollé unas virtudes que, de otra manera me habría costado desarrollar, que tengo características que me hacen única y descubrir talentos que, si mis circunstancias fueran otras, no podría notar. Aprendí muchas lecciones, que no  si habría tomado en serio siendo otra persona como: "Trata a los demás como quieres ser tratado", "Nunca hieras a nadie si no quieres ser herido", entre muchas más…

Concluyendo que esta condición no es más que una bendición pues hemos tenido el privilegio de nacer con ello, enhorabuena amigos, hemos sido dotados con mayor fuerza y valor que las personas que nos han tratado de hacer dano, pues nosotros llevamos toda una vida siendo nosotros mismos y en cambio esas personas no encuentran  otra forma de sentirse mejor consigo mismos más que haciendo menos a los demás.

 

Este documento refleja las opiniones del autor, que no necesariamente son las mismas que las de la Organización Latinoamericana de Albinismo (OLA), ni de los miembros o paises miembros de la misma organización.

 

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